De una tortuosa relación con la comida al manejo de mis emociones

Desde que puedo elegir qué comer y qué no la comida se ha convertido en una obsesión. En un principio el objetivo era estar delgada, pero con el paso de los años y superado tal propósito, el acto de comer se convirtió en mi poderosa arma de doble filo, con la cual soy capaz de nutrirme (de una manera completa y saludable) y autodestruirme en un par de segundos.

Después de más de una decada en estas… ¡Corté el círculo! Y, aunque me duele mucho decirlo, el proceso de recuperación y cambio de patrones ha sido más difícil de lo que pensé. He ganado mucho en el proceso pero también me he dado cuenta que es algo que sanaré una y otra vez durante toda mi vida.

Como cualquier adicto a las drogas, videojuegos, alcohol, tabaco, pornografía entre otros, yo desde muy joven aprendí a comerme mis emociones, atrancarme de comida para sentir placer en lugar de ansiedad, tristeza y soledad, a remplazar el estrés, la depresión y curar mi rigidez con alimentos que usualmente no como. Luego, la culpa y la rabia del ¿Por qué hago esto? ¿Por qué a mí? ¿Por qué otros aspectos fluyen excelente y no puedo controlar algo tan simple como comer? Me hacían entrar en un periodo de exceso de ejercicio, ayunos, irritabilidad, depresión… Después retomaba mi alimentación saludable apta para cumplir mis objetivos en el gimnasio y mis responsabilidades diarias… Sin embargo, ante cualquier detonante terminaba en un atracón y al inicio de este párrafo.

Desde siempre había creído que la causa de mis atracones eran experiencias relacionadas con mi infancia y desarrollo como mujer nunca canalizadas, no obstante después de casi ya un año de ensayo y error, de estudiar, leer y leerme me dí cuenta que estas experiencias son un llamado de mis emociones, y que la respuesta esta en el manejo y aceptación de las mismas.

Ignorar nuestras emociones y no aceptarlas nos lleva a adoptar comportamientos perjudiciales para nuestra salud y felicidad. Yo estoy en este proceso y he iniciado a ver pequeños cambios que han hecho que sean más los momentos de paz que aquellos de descontrol.

Al principio, intenté muchas cosas como volverme vegetariana, eliminar alimentos adictivos, comer 5 veces al día, incluir pesas en mi entrenamiento, bajarle al cardio, bajarle un cambio a mi ritmo de vida… Algunos de estos cambios me sirvieron y ahora son parte de mi vida, otros simplemente los descarté. Y estoy en este lindo proceso de ver realmente qué es bueno para mí.

Por ahora, medito, respiro, me alejo de mis detonantes, cultivo la paciencia y escribo mi proceso, tengo hasta kits contra la ansiedad y S.O.S para no comerme mis emociones que poco a poco iré publicando. Entonces el diario continuará en proceso.

Hoy me siento positiva y tranquila. Fuerte y con voluntad para comer por gusto y evitar el emotional eating muy común en seres sensibles y perceptivos como yo.

Tortuosa relación con la comida ya no te necesito, hoy estoy dispuesta y abierta al sentir.

 

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